martes, 1 de abril de 2014





El donante macho y el mercado liberador
La Calle del Medio

Hace poco llegaba a mis ojos por casualidad la impresionante publicidad de una organización belga de nombre Re-born to be alive, dedicada a la muy noble tarea de sensibilizar a los seres humanos sobre la necesidad de donar órganos para salvar vidas. “Hazte donante”, dice el llamado al pie de una serie de fotografías en las que se ven mujeres bellísimas, rubias, semidesnudas, de piernas eternas y en actitud insinuante. A continuación el eslogan remata: “ Es seguramente tu única posibilidad de entrar en ellas ” (http://www.eastportlandblog.com/2011/12/19/becoming-a-donor-is-probably-your-only-chance-to-get-inside-her/). Es realmente difícil no sentirse impresionado por la audacia de la campaña. Ante la indiferencia creciente de las poblaciones nihilistas occidentales, la organización belga se atreve a sacudirlas con un estímulo picante, explícito, antipuritano y subversivo: ¡es tu única oportunidad de entrar en ellas! Convertir la donación en un intercambio sexual en el que todos los órganos -hígados, riñones, córneas- fungirían como metonimias del pene (penes por delegación o penes subrogados) que la persona enferma estaría deseando introducir en su cuerpo da toda la medida sin duda de la libertad creativa y desprejuiciada de nuestros publicistas... y de la calidad ética, feminista y humanista del imaginario capitalista. La donación como violación deseada y meritoria: es difícil representarse una cabriola estética y moral más rebuscada -por utilizar un eufemismo.