lunes, 21 de abril de 2014

21-04-2014

El trasfondo económico de un crimen de lesa humanidad
La motosierra y el libre comercio



“De rodillas, escondido detrás de un precario horno de leña, Ismael Peña vio la forma como sus vecinos eran asesinados. El campesino, de 35 años de edad, guardó en lo más profundo de su alma el dolor que sentía al presenciar que los hombres armados con fusiles, machetes y motosierras, humillaban a sus víctimas. […] Los hombres armados primero insultaban a las personas. Les decían que eran guerrilleros mal nacidos y que iban a morir como perros”.
El País (Cali), abril 16 del 2001.

"Es lo peor: desmembrar a las personas. Y eso no es imaginación, eso es una vergüenza. Esa es la barbarie de hasta dónde ha llegado la violencia en Buenaventura […] Buenaventura es el corredor estratégico para la salida de la droga […]. Pero no es sólo la droga. Hay muchos otros intereses […]. Los megaproyectos también han azuzado la violencia".
Héctor Epalza, Obispo de Buenaventura,
BBC Mundo, 24 de marzo de 2014.

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La propaganda neoliberal difunde desde hace décadas la falacia que el libre comercio es sinónimo de prosperidad y bienestar para los países que lo adopten. En el discurso convencional y dominante, que incluso han asumido sectores de la izquierda light a nivel mundial, se asegura que la apertura comercial de un país le traerá como por arte de magia ríos de leche y de miel. Para completar el cuadro, al evocar los “milagros del libre comercio” se afirma que son un resultado de las fuerzas irreversibles del mercado que se imponen por su superioridad intrínseca sobre sus “enemigos naturales”, entre los que se encuentran el Estado, los sindicatos, las organizaciones sociales…

Estas mentiras justifican la imposición de Tratados de Libre Comercio, después de 1994, por parte de la mayoría de países de América Latina, con los que entraríamos en el Primer Mundo, porque rompíamos siglos de aislamiento secular, que nos habían mantenido al margen de la modernización y el progreso. Con una lógica bastante primaria, propia de los economistas neoliberales, a rajatabla se imponen los TLC y aunque las evidencias empíricas –como en el caso de México– indiquen un impacto negativo sobre la vida de la población, los librecambistas repiten el estribillo que el libre comercio representa la redención para quienes “valientemente” lo adopten en forma consciente porque, se agrega, que no existe alternativa: se trata de “exportar o morir”.

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