lunes, 24 de marzo de 2014


Entrevista al Ex-agente de la CIA Raúl Capote

"Los planes de la CIA avanzaron mucho en Venezuela"

Revista Chávez Vive


Raúl Capote es cubano. Pero no uno cualquiera. En su juventud fue captado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos. Le ofrecieron una cantidad infinita de dinero, para conspirar en Cuba. Pero surgió algo inesperado para EEUU. Capote, en realidad, trabajaba para la seguridad nacional cubana. Desde entonces, cumplió funciones como doble agente. Conozca su historia, a través de una entrevista exclusiva con Chávez Vive, que concedió en La Habana.
Yo era líder de un movimiento estudiantil y la CIA me captó

- ¿Cómo fue su proceso de captación?

- Empezó como un proceso de muchos años, de varios años de preparación y de captación. Yo era líder de un movimiento juvenil en Cuba que, en ese momento, dio surgimiento a una organización, la Asociación Cultural de Hermanos Saiz, una asociación de jóvenes creadores, jovenes pintores, escritores, artistas. Yo trabajaba en una ciudad del sur de Cuba, sur-centro de Cuba, Cienfuegos, que tenía características que para el enemigo se hicieron muy interesantes, porque era una ciudad donde se estaba construyendo un polo industrial importante en ese momento. Se estaba construyendo una central eléctrica, la única que se iba a hacer en Cuba, y había mucha gente joven construyendo la obra. Por lo tanto una ciudad que, además, tenía muchos ingenieros jóvenes graduados en la Unión Soviética. Estamos hablando de los años finales de los ochenta, donde había todo aquel proceso de la Perestroika. Y muchos ingenieros cubanos, que llegaban a Cuba en esa época, graduados allá, se consideraban gente que llegaban con esa idea de la Perestroika. Por tanto, era un territorio interesante, donde había mucha gente joven. Y el hecho de que yo fuera un líder juvenil de una Organización cultural, que movía un importante sector de los ingenieros que estaban interesados por las artes, se hizo interesante para los norteamericanos, y empezaron a frecuentar las reuniones donde nosotros asistíamos. Nunca identificándose como enemigos, ni identificándose como oficiales de la CIA.