jueves, 30 de mayo de 2013

La primera reacción de muchos ante la reunión de Santos con Capriles tiende a los análisis apresurados y pasionales. Nosotros casi siempre tratamos de no apurarnos y de apelar a la razón. Es decir, aplicar la máxima de actuar con el corazón ardiendo y la mente fría. Lo primero que debemos decir es que, en circunstancias normales, no habría ningún problema en que un Jefe de Estado se reuniera con un opositor de otro país, sobre todo si hay comunión ideológica entre ambos, como es el caso de Santos y Capriles. De hecho, tanto Chávez como Maduro lo han hecho, un ejemplo de ello son las reuniones de ambos con Rigoberta Menchú, quien es una líder opositora de Guatemala. El problema en este caso es el momento y la circunstancia. Capriles no es un simple opositor, es alguien que desconoce tanto la legitimidad de  nuestro Presidente como a las instituciones del Estado venezolano, además de que está siendo investigado por provocar homicidios.