miércoles, 24 de abril de 2013




Blog de Eduardo Parra Istúriz


El resultado electoral del 14 de abril era cualquier cosa menos previsible. La cuenta final dio ganador a Nicolás Maduro por un margen cercano al 2%, muy pequeño para nuestro gusto, sin duda.

Ya con el 99,34% de los votos y una abstención de 20%, el resultado es:

Maduro: 7.575.506
Capriles: 7.302.641


Es decir, 14.878.147 votos.
En octubre del año pasado el resultado fue el siguiente:

Chávez: 8.191.132
Capriles: 6.591.304


Para 14.782.436 votos.

En resumen, dado que el número de votos es casi idéntico y para ambos procesos se usó el mismo padrón electoral, podemos afirmar con cierta libertad que los 700 mil votos que perdió el chavismo fueron transferidos, trasvasados a Capriles en apenas 6 meses. ¿Por qué?

Ciertamente la ausencia del líder fundamental del proceso, Hugo Chávez, había abierto un boquete desde mucho antes de su muerte física. Su discurso con instrucciones claras de elegir a Maduro fue una despedida y los venezolanos así lo sentimos. Se trató de un asunto de esperanza y fe el que creyésemos posible un regreso al poder. La confianza en el líder que parecía superarlo todo. Sólo la muerte le ganó.


LEER COMPLETO