miércoles, 20 de febrero de 2013

Las trampas en el discurso de Rajoy:


Rajoy presume: el déficit de 2012 estará "por debajo del 7% del PIB". Gran ovación de los suyos, a pesar de que el dato supone la constatación de un fracaso. En enero de 2012, el compromiso era cerrar ese año con un déficit del 4,4%. En marzo, el Gobierno dijo que sería del 5,8% y más tarde, en junio, Europa amplió otra vez el margen hasta el 6,3%. El resultado final que ahora vende como un éxito no cumplirá esa cifra, y eso que el "por debajo del 7%" es engañoso. 

En este porcentaje no se incluye el rescate financiero a la banca española. Solo esa partida son 40.000 millones, otro 4% a engrosar el agujero del Estado. Es verdad que Europa permite que el rescate financiero y otras partidas no cuenten en el déficit, pero la realidad es que 2012 pasa a la historia como el año en que España aumentó más su deuda desde hace más de un siglo, en parte para financiar el rescate a la banca. Así, el Tesoro emitió en un solo año 146.000 millones de euros de deuda, un incremento que supone un 14% del PIB. ¿La herencia recibida? Sí, pero no solo. La herencia que más pesa es la que nos dejó Rodrigo Rato en Bankia.

No fue la única trampa de su discurso lleno de agujeros –no hubo siquiera una mención al drama de los desahucios–. Rajoy también vendió como un gran éxito que "el año que viene" los autónomos y pymes no tendrán que pagar el IVA hasta que lo hayan cobrado. Es la enésima vez que lo promete. Si al final se cumple su palabra –está condicionada a que "las circunstancias lo vayan permitiendo"–, la promesa llegará dos años tarde.

El presidente del Gobierno también anunció nuevas bonificaciones para contratos de jóvenes. Suenan bien, pero son muy escasas. Se quedan por debajo de las que ya existían y que el propio Rajoy canceló hace apenas medio año. Y condenan a los jóvenes a la precariedad de eternos contratos temporales.
En cuanto a la corrupción, Rajoy nos dejó claro que está en contra. Es "insoportable", es "corrosiva", "lesiona la democracia", "desacredita a España"…  Hay que perseguir la corrupción "tan pronto como aparezca", aunque el presidente no aclara si perseguirá a los corruptos para ponerles cuando los cace un sueldo de 200.000 euros anuales, como hizo durante casi tres años con el imputado Luis Bárcenas. El extesorero del PP fue el gran ausente en el discurso, a pesar de que su tufo rodea al presidente. Rajoy omitió el tema –calificando de "insidias" las acusaciones que lo incriminan– y fue como si ignorase que hay un enorme elefante en la sala que pesa 22 millones de euros y nos dedica peinetas a los ciudadanos. Sigue ahí, por mucho que Rajoy no quiera siquiera nombrar la palabra "Bárcenas", ni siquiera para reconocer que se equivocó al nombrarlo.

Rajoy también anunció que la ley de transparencia fiscalizará a partidos, sindicatos y organizaciones empresariales como receptores de dinero público. ¿Y la Casa Real? ¿Y la Iglesia católica?

Su discurso se cerró con una última trampa: vender como gran éxito que España no haya sido rescatada. Se olvida el presidente que ese rescate que su Gobierno ha evitado sería el segundo: España ya está intervenida y su política económica, condicionada por el rescate financiero. " Los españoles hemos demostrado que merecemos que se nos ayude, no que se nos dirija", presume Rajoy. Es una gran frase. Lástima que sea falsa.

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