jueves, 18 de octubre de 2012



18-10-2012


La Calle del Medio


Es una historia muy dura. El pasado 24 de febrero la policía ucraniana descubrió en el interior de una furgoneta huesos y tejidos humanos mezclados con fajos de billete. No se trataba del crimen de un mafioso vengativo o de un sociópata desalmado sino de los flecos de un negocio banal. Ucrania forma parte de la ruta internacional de “ingredientes” para la fabricación de artículos farmacológicos -implantes dentales, prótesis y cremas antiarrugas- vendidos en todo el mundo y muy especialmente en Estados Unidos, máximo receptor de este tipo de productos. La investigación, en efecto, reveló que restos de ciudadanos ucranianos eran enviados a una fábrica en Alemania, subsidiaria a su vez de una compañía norteamericana de productos médicos con sede en Florida, la RTI Biologics, que factura todos los años 169 millones de dólares gracias al “reciclaje de material anatómico”.


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