miércoles, 27 de enero de 2010

Matías Bosch:
'Juan Bosch y Mel Zelaya enfrentaron los poderes económicos de las trasnacionales petroleras'





"Todo cuanto hay de Juan Bosch está representado por su viuda doña
Carmen y sus herederos, para lo cual la Fundación es un canal de comunicación"
. (Foto: Mario Casasús)

Matías Bosch Carcuro nació en La Habana, de padre dominicano y madre chilena; por esa razón, ha realizado sus estudios de posgrado en Chile y actualmente radica en Santo Domingo, entre el trabajo académico y administrativo de la Fundación Bosch. Por la cercanía y solidaridad con Haití, Matías comparte con los lectores de teleSUR algunos apuntes del reciente viaje a Puerto Príncipe: "Ver ese país admirable sacudido por un verdadero cataclismo es muy doloroso. Juan Bosch escribió sobre la gran Revolución haitiana, vivió en Haití de niño. Uno de sus cuentos más reconocidos es Luis Pie, la historia de un haitiano inmigrante en tierra dominicana, trabajador de la caña, lleno de bondad y desesperación por proteger a sus hijos de un destino despiadado que lo acosa, un destino lleno de abusos al cual él parece no poder sobreponerse. Hemos visto notables esfuerzos de los pobladores de Puerto Príncipe por organizarse en sus calles"

MC.- ¿Qué acervo resguarda la Fundación Bosch?, ¿continúan en la búsqueda de los ideales del Presidente Juan Bosch?


MB.- La Fundación Juan Bosch, presidida por su viuda, resguarda el cúmulo de obras literarias, trabajo intelectual, archivos y documentos, así como otro tipo de bienes patrimoniales, que conforman la base de la herencia física y espiritual de Juan Bosch. En todo caso, como sucede con este tipo de figuras históricas, lo esencial de esa herencia reside en el seno de su pueblo, de los hombres y mujeres que junto a él idearon y lucharon por una sociedad mejor y son la encarnación de ese ideal todavía vigente, como sujetos históricos. Los ideales de Bosch se encuentran justificados en los grandes problemas de nuestros pueblos, y están latentes en la posibilidad de conectar esa realidad social con proyectos de genuina emancipación que convoquen a los sujetos a modificar esa realidad. Ese es, estrictamente, un trabajo político y educativo. Digo político en el sentido gramsciano de llevar la política allí donde no está secuestrada por las menudencias de la llamada "sociedad política" ni estancada en la repartición de poder, sino en la construcción de éste como herramienta de salto histórico. Bosch entendió siempre que la posibilidad del cambio dependía del desarrollo de la conciencia y de la capacidad de articular en el tiempo condiciones objetivas y subjetivas, digamos, momentos distintos de construcción y emergencia de una voluntad popular de cambio.

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