domingo, 29 de noviembre de 2009


Portada :: América Latina :: Golpe de estado militar en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2009

Elecciones fraudulentas en Honduras
El ”smart power” se pasa de listo



Aunque se supone que siempre es bueno empezar por el principio, esta vez voy a comenzar por el final.

Estamos en vísperas de la “Crónica de un fraude anunciado”: las elecciones en Honduras y la historia finaliza en que el 29 de noviembre tendrá lugar en Honduras un segundo golpe de Estado con la culminación de un proceso electoral viciado de origen. Convocado por una dictadura, sin el aval más que de EEUU, incumpliendo de forma grosera con el Acuerdo Guaymuras-Tegucigalpa-San José y ratificado por un Tribunal Electoral de magistrados inhabilitados. Todo para agradar. Los “magistrados” David Matamoros Batson y Enrique Ortez Sequeira, son a la vez diputados, y la empresa contratada para efectuar el cómputo electrónico es propiedad de un golpista llamado Arturo Corrales.

Orígenes del smart power

El Center for Strategic International Studies (CSIS) de EEUU postulaba ya desde 2008 que su gobierno necesita ser una “potencia inteligente”, (en serio, no se rían). Al menos esa fue la conclusión de una comisión mixta presidida por Joseph Nye y Richard Armitage, ex número dos del Departamento de Estado en el gobierno de Bush. La autodenominada Comisión del Poder Inteligente (CPI), fue convocada por el CSIS en Washington.

También participaron congresistas republicanos y demócratas, antiguos embajadores, oficiales retirados y otros “inteligentes”, todos preocupados por el retroceso de la diplomacia estadounidense con Bush y concluyeron que era mejor que Estados Unidos pase de exportar miedo a generar optimismo y confianza, privilegiando la diplomacia sobre la guerra.

Según sus propias definiciones, el poder inteligente es la capacidad de aunar el poder duro de la coacción y el dinero con el poder blando de la atracción, cuya combinación habría dado buenos resultados durante la guerra fría. Sin embargo, el análisis de Nye y asociados dice que la política exterior estadounidense durante Bush se desvió del rumbo apropiado y que luego del 11 de septiembre, exportó miedo e ira en lugar de sus valores más tradicionales de esperanza y optimismo.

Ver más. http://rebelion.org/noticia.php?id=96077