domingo, 4 de octubre de 2009

04/10/2009


Apuntes de política económica


Parte I: La dictadura de la macroeconomía


Durante las dos últimas décadas del pasado siglo, la ideología neoliberal apuntaló su triunfo en América Latina cuando logró que la macroeconomía reinara en la mente y en la práctica de los que diseñaban política económica. Tuvo a su favor los procesos inflacionarios que produjeron devastación en las economías. Su aliada principal fue la crisis de la deuda de los 80, que llevó a los economistas a especializarse en una economía de abasto que consistía en lograr los “equilibrios macroeconómicos” tanto en las cuentas fiscales (ingresos y gastos públicos) como en las cuentas externas (ingresos y egresos con el resto del mundo). Para esta visión predominante, lograr estos equilibrios era fundamental, así ello provocara desempleo, pobreza y destrucción de los aparatos productivos.


La política económica debe integrar lo social, lo político y lo económico. A su vez, la dimensión económica se compone de la política macroeconómica y de la política sectorial. La primera se refiere a la coyuntura (corto plazo) y la segunda a la estructura (mediano y largo plazo). La macroeconomía se concentra en lo fiscal, lo monetario y el sector externo. La política sectorial se refiere a las acciones dirigidas a apuntalar la agricultura, la industria, la producción primaria exportadora, el turismo y otros servicios. El neoliberalismo redujo la política económica a lo macroeconómico, desmontó las capacidades que tenía el Estado para hacer política sectorial y montó a lo social en una ambulancia (para recoger víctimas de los ajustes). El argumento, para esta mutilación, se presentó como incontrovertible: no es necesario la política sectorial si el mercado fija los precios que permiten las inversiones. Conclusión: la política comercial sustituyó a la política sectorial: bastaría con abrir las economías a las fuerzas del mercado para ser bendecido por el toque divino del crecimiento y la libertad.


La macroeconomía es importante pero no es lo fundamental. Su predominio no es casual, porque bajo el cinismo neoliberal termina favoreciendo al capital financiero especulativo y parasitario. Esta influencia ideológica se extiende hasta estos tiempos de resistencia y búsqueda de independencia. Aun nuestra Constitución refleja esta influencia: sus artículos económicos, en su mayoría, son macroeconómicos.



José Félix Rivas Alvarado

Economista

Director del Banco Central de Venezuela