lunes, 5 de octubre de 2009


Por: Luis Maldonado Ruiz*

Los últimos acontecimientos entorno a la lucha por el agua reeditan la tradicional relación del Estado con los pueblos indígenas. La historia se repite, la colonialidad del poder sigue intacta. En la Colonia los gobiernos entendieron que las sublevaciones indígenas eran cosa de bárbaros poseídos por los demonios, en la época republicana, ya entrado el siglo XX, los gobiernos de derecha vieron en los levantamientos indígenas el fantasma del comunismo, los social demócratas denunciaron la manipulación de agitadores profesionales externos en el interior del movimiento indígena.