lunes, 5 de octubre de 2009


Ayer, ante 18.000 asistentes, se celebró el esperado concierto en homenaje a Gustavo Dudamel, en el Hollywood Bowl de Los Ángeles. Fue un espectáculo en el que la maestría se cosió a pulso desde la víspera, cuando el director se subió al podio en uno de los últimos ensayos generales con la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles. Con jeans, zapatos de goma y chemise a rayas, un sereno Dudamel pidió silencio para conducir la Novena sinfonía de Beethoven.

En las gradas, un selecto centenar de personas vestidas formalmente asistían al ensayo, pues estaban invitados a la recepción de bienvenida que el Latino Welcome Committee (asociación de latinoamericanos residentes en Los Ángeles) brindaría en honor a Dudamel en un salón del Hollywood Bowl. Por tempraneros, tuvieron la suerte de ver su batuta en movimiento.