jueves, 1 de octubre de 2009


Estados Unidos y Brasil ,que en su imaginario jamás dejó de pensarse como imperio, buscan conjurar una Revolución en Honduras. Su intervención en Haití es un ejemplo demasiado cercano.
Por: José Steinsleger ::
Tegucigalpa, madrugada del lunes 21 de septiembre. Acompañado de cuatro personas, un hombrón de inconfundible figura, bigote y sombrero, toca el timbre del interfón en la embajada de Brasil.

-Buenos días. Soy Mel Zelaya, presidente constitucional de Honduras, servidor. Acabo de realizar un largo viaje por tierra y montañas esquivando soldados, policías y agentes migratorios. Estoy agotado. ¿Podría vuestra legación concederme hospedaje? (guión imaginado por el autor).