martes, 15 de septiembre de 2009





Por:ABN

En ninguna parte del mundo, en ninguna época, los medios de comunicación han sido inocentes espectadores cuya única labor es informar. Habría que ser muy ingenuo para no darse cuenta de que ayer y hoy ciertos medios han tomado posiciones, muchas veces apoyados subrepticiamente por intereses externos. Un ejemplo dramático sucedió hace 36 años, cuando un golpe de Estado terminó con la vida de Salvador Allende y el sueño revolucionario en Chile.

Durante el gobierno de Allende, los medios de comunicación de la derecha chilena desempeñaron un papel fundamental en cuanto a la formación de criterio de la opinión pública. Prensa, radio y televisión apoyaron abiertamente a la derecha para acentuar la polarización.

Desde la campaña presidencial de 1970, la prensa derechista comenzó una campaña publicitaria contra la coalición de la Unidad Popular. El objetivo era claro: desacreditar al socialismo y despertar el miedo entre la población chilena.

Apenas Allende asumió presidencia, la noticia sirvió como pretexto para defender los intereses de la oligarquía, sector que se encargó de decidir cuáles noticias debían tener una circulación preferencial y cuáles se basarían en la ofensa y el insulto. De hecho, documentos desclasificados de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) revelan que el gobierno estadounidense financió periódicos y revistas en perjuicio de la administración izquierdista.