martes, 15 de septiembre de 2009

16-09-2009

Entrevista con Carmen Bohórquez, Coordinadora de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad
“Somos todavía un archipiélago de pueblos”

Osvaldo León
alainet.org

“Quizás no esperábamos, pero la circunstancia histórica que estamos viviendo nos compromete a conmemorar los bicentenarios, no como un evento del pasado, sino como un reto, como una exigencia histórica, como una necesidad de asumir nuestra falta quizás de voluntad política, nuestra falta de unidad, que fue lo que permitió que aquel proyecto inicial que era no solo de independencia sino de unidad y de reafirmación de identidad, se viera desintegrado, disperso”. Tal es para la filósofa e historiadora Carmen Bohórquez –integrante de la Comisión Presidencial para la Celebración del Bicentenario de la Independencia de Venezuela y coordinadora de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad- el sentido que debería primar en este acontecimiento histórico, según sostuvo en el diálogo sostenido con ALAI que reproducimos a continuación.
- En el marco de la celebración de los bicentenarios de los primeros gritos independentistas, ¿cuáles son los principales desafíos para retomar el sentido de unidad, de destino común, que pregonaron los próceres de esa gesta?
Lo primero es que estamos viviendo una coincidencia histórica. Estamos conmemorando el bicentenario del inicio de la lucha por la independencia justo en un momento en que en gran parte de América latina se han levantado millones de voces para reclamar una verdadera independencia, una sociedad diferente, justicia, respeto a la soberanía y a la autodeterminación de los pueblos.
Hace doscientos años también se levantaron voces reclamando la necesidad de un cambio radical, independientemente de que el movimiento comenzara por una élite blanca, por unos criollos. Pero, a la luz de la circunstancia histórica que se vivía en ese momento, es ese movimiento el que entra en la historia como iniciador de la independencia, porque justamente es el sector social que sí tiene acceso a ciertos mecanismos de poder, es el sector social que sí sabe leer y escribir, que controla ciertos sectores económicos. Por lo tanto es el sector que tuvo ciertas posibilidades de incidir para provocar una ruptura política de envergadura. Claro, muy pronto se va sumando el resto de los sectores y ese movimiento deviene rápidamente en una guerra de confrontación por conquistar una independencia para todos.
En ese momento se da una conjunción de proyectos, de esfuerzos, que es lo que permite que Bolívar y los que le siguen puedan avanzar hacia el sur tratando de buscar la liberación de los otros pueblos y que las fuerzas del sur, con San Martín a la cabeza, avancen hacia el norte, también con el mismo propósito. Entonces hay una conjunción de propósitos, hay unas circunstancias similares en toda América, y hay una necesidad histórica real de plantear esa ruptura con el modelo que venía imperando.Hoy estamos casi en una misma lucha. No es el imperio español, pero es otro imperio más poderoso. Hay una conjunción de voluntades, primero política, de varios de los líderes de nuestras naciones latinoamericanas; hay como un espíritu colectivo que cada vez toma más fuerza de que es la hora de que los pueblos asuman en propia mano la conducción de su destino. O sea, hay una similitud de retos, de necesidades históricas, en cuanto a la conciencia de dar un paso adelante y de provocar esa ruptura liberadora.
Esta necesidad histórica se da hoy día porque aquella independencia no se concretó en la realidad. Es decir, aquí hay un proceso que se abrió con esa independencia del imperio español. Sin embargo, 200 años después, tenemos todavía que seguir luchando contra imperios, contra rasgos coloniales y situaciones colonialistas.