viernes, 11 de septiembre de 2009


Por: Lucas Filip

El Grupo Clarín, como principal monopolio informativo despotrica contra este proyecto de ley reclamando "libertad de prensa". Pero en realidad lo que reclama es su libertad de empresa, de lucro. Si este proyecto de ley es sancionado, el grupo Clarín deberá desprenderse de la muchas de las licencias que regentea, y por lo tanto, su mayoría en el mercado. Lo que el Clarín y la SIP llaman "libertad de prensa" no otra cosa que su monopolio de negocio.







Claman por "libertad de prensa" en los países que justamente están buscando eso, libertad de prensa, socialización de la información.



Es una pregunta inevitable de hacer cuando se repite hasta el cansancio una expresión como "libertad de prensa".

"Libertad de prensa", dicen los grandes medios de información (o de desinformación, para ser más exactos), que también suelen ser los más grandes grupos económicos y de mayor influencia de nuestras sociedades latinoamericanas.

En estos días se habla mucho de "libertad de prensa" en Argentina, en relación la proyecto de ley de medios presentado por el gobierno nacional, y ante esto la Sociedad Interamericana de Presa (SIP) brama: "libertad de prensa", al unísono del grupo Clarín, el gran monopolio multimediático argentino. Hasta se escuchan gritos desde España pidiendo que se respete la "libertad de prensa" en Argentina, gritos proferidos por otro gran concentrador multimediático conocido como el Grupo Prisa, con intereses en 22 países, muchos de ellos latinoamericanos y entre ellos la Argentina.
"Libertad de prensa" vociferan. Al igual que lo hicieron cuando el gobierno venezolano decidió no renovar la licencia de Radio Caracas, o cuando el gobierno ecuatoriano está analizando la cancelación de licencias a diferentes medios. Lo mismo hacen en Bolivia y Nicaragua. Está demás mencionar a Cuba.

Parece ser que en los únicos países del continente americano donde no se respeta la "libertad de prensa" es justamente en los países donde los gobiernos buscan el bienestar de la sociedad y no de los grandes poderes económicos. (Exceptuando en este caso a Argentina, por supuesto.)

La SIP, Reporteros Sin Fronteras y los grandes grupos económicos claman "libertad de prensa" en Venezuela, donde el 90% de los medios son opositores al gobierno socialista y hasta han llamado al magnicidio a través de la TV. Claman "libertad de prensa" los grupos separatistas oligarcas financiados por los EE.UU. que buscan derrocar al gobierno boliviano. Gritan "libertad de prensa" en Ecuador las elites que manejan los medios de información que pretenden someter a la población de mayoría indígena.