viernes, 25 de septiembre de 2009

“Kanú” Lezama, el sobreviviente
Texto: H. Perozo Suárez


El delantero ha luchado contra la vida desde pequeño. Sobrevivió a un terrible accidente de tránsito. PANORAMA cierra hoy las semblanzas vinotinto (y 4).
Sangre de guerrero, rostro de guerrero, apodo de guerrero.

Adrián “Kanú” Lezama, tal como lo celebró en el Suramericano sub 20, juega con el cuchillo entre los dientes. Nacido en Puerto Ordaz, fue criado por su madre Inés. “A mi padre lo conocí en el Suramericano”, devela, con un dejo de desprecio, como quien vence al rival más odiado.

Tiene una hermana más hija de su madre y otros cuatro de parte de padre. Con 20 años y su pequeño hijo Adrián en sus hombros, lucha por llevar a Venezuela a lo más alto del podio. En el profesionalismo pasó por el Carabobo, Zamora, Deportivo Anzoátegui y el Italia.

En el torneo clasificatorio al Mundial despuntó como un delantero de garra, correlón por las bandas, que mete el centro preciso. Antes de él, vio cara a cara a la muerte, cuando un accidente de tránsito junto a su compañero de selección, César González lo dejó herido.

En el rostro se ven las secuelas. Hoy, “Kanú” intenta borrar los malos recuerdos. Seguidor del brasileño Ronaldo (“Es un jugador muy técnico, juega muy bien, y su definición es espectacular”, proclama) y del FC Barcelona, su principal motivo para luchar es su hijo, de un año y diez meses. “A él le gusta el fútbol, y, si le cambian de canal, se pone a pelear.

Quiero que se sienta orgulloso de mí”. Llamado “Kanú”, como el espigado futbolista nigeriano, siempre tendrá de norte el ejemplo de su madre, Inés: “Me dice que no me rinda, que luche por lo que quiera, que las cosas me van a salir bien”. El sobreviviente seguirá guerreando.