martes, 29 de septiembre de 2009

30-09-2009
Mariano Schlez
Laboratorio de Análisis Político

“No hay nada que discutir, estas empresas tienen que estar bajo control obrero” (1). Con estas palabras, Hugo Chávez volvió a convocar al fantasma del comunismo, nacionalizando una serie de empresas del sector petrolero, metalúrgico y de la construcción, entre las que se encontraban tres fábricas del grupo Techint. El Presidente venezolano arengaba a los obreros, que acompañaban el anuncio con la consigna “¡Victoria popular!”. (2) Diferentes interpretaciones generaron estos hechos. Mientras que los chavistas consideran que se ha dado un nuevo paso hacia el socialismo, la derecha venezolana acusó móviles más coyunturales: buscar fondos que sustenten el creciente gasto público. Al mismo tiempo, la burguesía argentina volvió a golpear con un solo puño, después de más de un año de combates intestinos, y denunció al gobierno “bolivariano” por sus ataques a la propiedad privada. Las diferentes posiciones expresan respuestas diferentes a una misma pregunta: ¿Está llevando Chávez a Venezuela y a América Latina al socialismo? Responderla requiere de un acercamiento que supere las impresiones generadas por la espectacularidad de los discursos y declaraciones realizadas por ambos lados de la trinchera.