martes, 15 de septiembre de 2009

15/09/2009
La caída del Lehman Brothers desnudó las flaquezas del sistema financiero mundial
A un año de la crisis que sacudió al mundo
Texto: Johana Villalobos

El Crash paralizó el crédito y mermó la confianza en bancos. Lecciones de la crisis aún no han sido aprendidas. Latinoamérica esquivó los coletazos.

Wall Street, el corazón del capitalismo, se estremece hoy al recordar la caída del gigante de inversiones Lehman Brothers. El desplome de hace 12 meses marcó el comienzo de la crisis de confianza que casi arrasó con la banca mundial y que desnudó las flaquezas de un sistema financiero “laxo y con faltas graves de regulación”; una lección que aún no ha sido aprendida.

El 15 de septiembre de 2008, el mundo observó como los vicios del esquema financiero de Estados Unidos borraron de un plumazo más de 100 años de historia bancaria, el Lehman se vino a pique y la noticia paralizó el crédito y sacudió a los mercados, haciendo temblar a las bolsas de de cada rincón del planeta.

El “gran” banco que sobrevivió a la guerra civil, a la depresión de los años 30 y a las dos guerras mundiales, no sucumbió sólo, una larga lista de entidades han caído en las garras de la quiebra.

En lo que va de año, 94 bancos en EE UU han cerrado por falta de “liquidez y solvencia; uno de los factores causantes de la crisis” según aseguró el economista mexicano Salvador Kalifa. “Los bancos se vieron obligados a recibir este tipo de apoyo extraordinario”, dijo el experto; lo que puso en tela de juicio a los Gobiernos capitalistas que, de un momento a otro, se encontraban nacionalizando bancos al comprar sus activos tóxicos.

El terremoto que vino después del Lehman propició una ola “gigantesca” que arrasó con las economías de los países ricos, principalmente, y desencadenó una recesión mundial. Por ello, las autoridades políticas y monetarias se vieron forzadas a actuar. “El sistema financiero global estuvo muy cerca del colapso”, reconoció recientemente el presidente del Banco Central de Estados Unidos, (FED por sus siglas en inglés), Ben Bernanke.

Las principales economías han gastado por concepto de rescates financieros o ¿nacionalizaciones disfrazadas?, según cálculos de la BBC, unos $ 10.000 por habitante.

Pero la crisis ha salido más costosa para aquellos que perdieron sus empleos. En agosto de este año, la tasa de desocupación en EE UU se ubicó en 9,7%, una cifra que no se veía desde hace 26 años. El analista estadounidense, Juan Carlos Hidalgo, señaló que “ésto es lo último que necesita la clase media, cuando la economía comienza a dar indicios de mejora”.

Dentro del impacto mundial, las convulsiones de la crisis no fueron tan fuertes en Latinoamérica. La estabilidad financiera, el nivel óptimo de sus reservas y la reducción de la deuda, fueron el escudo que utilizó la región para no sufrir el desplome que otros han padecido, como por ejemplo: Islandia, que de la noche a la mañana, pasó de ser una nación rica y próspera a sumergirse en un caos financiero.

Los países Bric (Brasil, Rusia, India y China), han sido los salvavidas de la economía mundial en estos 12 meses. Las decisiones de política económica global ya no se toman entre los ocho países más ricos, “ahora el G -20 (el grupo de las 20 naciones desarrolladas), interviene en la discusión sobre la nueva arquitectura financiera global”, dijo el economista venezolano Andrés Santeliz.

Tras un año de crisis, los mercados han recuperado estabilidad y las bolsas cotizan a escalas similares, al tiempo que la recesión está dejando en libertad a algunas naciones. Pero aún las dudas están sobre los bancos y la incertidumbre merodea.

¿Será rápida o lenta la recuperación económica?, nadie lo sabe. Analistas coinciden en que la crisis tocó fondo, mientras el experto, premio nobel de economía, Joseph Stiglitz, afirma que “la economía podría sufrir una recaída” si se dejaran de aplicar las ayudas que inflan la deuda y la inflación.

Europa pidió refundar las bases del capitalismo, pero no ha sido posible. Las lecciones de la crisis siguen a simple vista, esperando que alguien las aprenda.