viernes, 4 de septiembre de 2009

04/09/2009
El control estadounidense sobre Uribe va más allá del que pudo tener en su día con Noriega en Panamá

Público


Uribe es una pieza clave para Washington. EFEUna cualidad extraña de la existencia de presidentes como Álvaro Uribe es que permite tomar sin margen de error el pulso moral a la política internacional.

Su notada actividad, incluyendo bombardeos a países vecinos, y la trinchera que cava con sus políticas contra la disidencia —asesinato de civiles por el Ejército y su presentación como guerrilleros, el hostigamiento mortal a comunidades indígenas, o el hecho de que el 70% de los sindicalistas asesinados en el mundo sean colombianos— podría ayudar a pensar que el eje del mal está en otro sitio diferente al que normalmente se refiere. Pero la política internacional es el reino hobbesiano por excelencia.

En el movido escenario latinoamericano, la presencia anacrónica de un gobierno de derecha dura y plenamente alineado con la política más rancia de EEUU recuerda con cierta exageración aquellos vientos antiguos de la política de la contención, según la cual no hay otro escenario de relaciones internacionales que el que marca el principio de conmigo o contra mí. Ya lo dijo Roosevelt de Somoza y nadie le llevó la contraria: "Es un hijo de perra pero es nuestro hijo de perra". Con una lógica de cierre geográfico, la Honduras de Micheletti hace igualmente su parte.

Ver más: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=90893