lunes, 24 de agosto de 2009

Un fetiche del siglo XXI, con 11 "jugadores". Ni si quiera hacen falta partidos.

24-08-2009
Diego Hernán Córdoba
Agencia periodística del Mercosur


Los dólares, los euros y las imágenes son los nuevos protagonistas. La pelota y el penal son piezas de museo. Los jugadores son mercancía. La FIFA y los medios corporativos lo lograron: el fútbol se murió.
La industria del fútbol ya no necesita partidos, puede prescindir de la práctica deportiva. El “juego”, por ejemplo, se entabla entre marcas como Adidas y Nike, o entre tantas otras que conforman el universo-negocio de la publicidad.
Esa es la inquietante reflexión que, en entrevista exclusiva con APM, formuló el periodista y sociólogo argentino Sergio Levinsky, ex director de las revistas "Fútbol Total" y "Deporte Total", de México, y actual columnista de La Jornada, de Mendoza (Argentina), y Yahoo, de Japón.

“El fútbol es el deporte más masivo del mundo. Tiene la rara paradoja de que siendo el deporte más importante, no tiene lineamentos de controles fuera de lo que es su propia orbita del fútbol. Hoy por hoy, los Estados no pueden meterse con él porque sus dirigentes lo prohíben taxativamente en los estatutos”, dijo Levinsky. Así lo establecen los reglamentos de la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA).
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