lunes, 31 de agosto de 2009

Quienes entendemos la pasión política, como genuina vocación de servicio, no hacemos depender nuestro ímpetu trabajador de recompensa alguna (9-2-88).

Por favor, que no duden de mi honestidad, de mi honorabilidad, porque es lo único que tengo en la vida, que aprecio de una manera infinita.

[...] No tengo riqueza económica, pudiendo haberla tenido, y no me atrae en absoluto la riqueza materia. Mi riqueza es el cariño del pueblo, y ese sí lo cuido. Ese si me preocupa (1989).

Luis Hómez