viernes, 24 de julio de 2009

Entrevista a Xiomara Zelaya, hija del presidente de Honduras, Manuel Zelaya: “El golpe de Estado en Honduras es una amenaza para la democracia de nues

23/07/2009
Mario Casasús
El Clarín de Chile
Extraido: rebelion.org

En entrevista exclusiva con Clarín.cl Xiomara Zelaya (Honduras, 1985), activista de la resistencia en contra del golpe de Estado, estudiante de Comunicación, extraordinaria oradora y paradigma de la nueva juventud hondureña, comprometida con las causas sociales; describe la angustia vivida el 28 de junio de 2009, comparte su experiencia - ad honorem- en la administración del Presidente Zelaya, emprendiendo el proyecto del Instituto Nacional para la Juventud, incluso Xiomara Hortenzia confiesa que entre sus aspiraciones periodísticas está entrevistar al Presidente Hugo Chávez.
MC.-En entrevista con teleSUR narró el asalto a su casa, ¿qué sucedió después?, ¿inmediatamente se refugió en alguna Embajada?, ¿cuándo pudo comunicarse con su mamá?
XZ.- Estuve más de media hora bajo la cama, y fue hasta que entró el Capitán Barahona -edecán asignado al Presidente- que yo salí, él no supo responder cuando yo le preguntaba por mi padre, me dijo que debía salir inmediatamente pero no a la casa de mis amigas cercanas, ni a un lugar donde yo frecuentara. Fue la seguridad del Presidente la que acompañó al edecán asignado a mi persona los que me transportaron a un lugar seguro. No me refugié en una embajada inmediatamente. Solicitamos apoyo a una embajada hasta la noche de ese día domingo (28 de junio), y ellos fueron por mí y me brindaron su hospitalidad.
Una de las comunicaciones que obtuve al salir de la casa fue con mi madre, ella ya había intentado llamarme y mi edecán le había informado que no sabía dónde me encontraba , ya que frente al edecán estaban los militares que ingresaron a la casa y no podía decir que yo estaba adentro de ella. Que mi edecán no le dijera nada, la alarmó aun más. Mi mamá se encontraba en el Departamento de Olancho trabajando toda esa semana en la actividad que se realizaría ese día domingo sobre la Encuesta de Opinión Pública. Y en la comunicación que tuve con ella al salir de la casa me atacaba en llanto, preguntándome por mi papá y si a mí me habían hecho algo. Escucharla, su voz, aunque estaba quebrantada me hizo recordarle que mi papá ha sido un hombre fuerte y nos ha enseñado a tener también fortaleza en Dios, que debíamos denunciar lo que había pasado y que ella debía tomar ese ejemplo de mi padre. Le dije solamente que se lo habían llevado, que yo escuché ráfagas de disparos y que no sabía el estado de mi papá. Le expliqué que yo me había guardado bajo mi cama. Que me movilizaría a otro lugar seguro. A ella la ví hasta el día miércoles 8 de julio, y ese mismo día, vi a mis hermanos. Ninguno sabía dónde se encontraba cada quien y las llamadas telefónicas entre nosotros fueron de segundos ya que teníamos información que nuestras líneas están intervenidas. Fue hasta ese miércoles (8 de julio) que nos reunimos y hablamos con mi papá para decirle que deseábamos salir de las embajadas y apoyar la Resistencia. Mi papá no intentó detenernos, en vez se sintió muy orgulloso.